Destilados sin alcohol de cerca (II)
El esqueleto clásico: Tanqueray 0.0, Gordon’s 0.0 y Beefeater 0.0
Si en la primera entrega dibujábamos el mapa, aquí empezamos el viaje con tres paradas imprescindibles. No por marketing, sino por función: Tanqueray 0.0, Gordon’s 0.0 y Beefeater 0.0 representan la columna vertebral del estilo “gin” más reconocible para el gran público: el perfil London Dry, donde el enebro manda, el cítrico aporta brillo y las especias sostienen la profundidad. Son, por así decirlo, el “esqueleto clásico” del mundo 0.0: las referencias que pretenden acercarse a la idea de un gin-tonic tradicional pero sin alcohol, sin rodeos ni artificios. Por ello, a partir de ahora lo denominaremos Botanical-Tonic.
La pregunta que guía esta entrega no es cuál es “mejor”, sino qué carácter tiene cada una y para qué tipo de combinado está pensada. Porque en los 0.0 el matiz importa: la ausencia de alcohol reduce la “inercia” sensorial, y por eso cualquier diferencia de botánicos, acidez o estructura se vuelve más evidente.
Cómo leer estas tres 0.0: un mismo idioma, tres acentos
En una ginebra alcohólica, el etanol actúa como amplificador. En una 0.0, ese amplificador no existe. Por eso, en las versiones sin alcohol, se perciben con mucha nitidez tres elementos:
- La intensidad del enebro (cuánta “ginebra” hay en nariz y en el primer golpe de boca).
- El peso del cítrico (si va a limón/lima, a naranja, o si se queda como eco).
- La estructura (amargor, acidez, sensación de cuerpo y persistencia).
Con estos tres criterios, pasamos a las copas.
Tanqueray 0.0: equilibrio nítido y una sensación “muy gin” en nariz
Tanqueray 0.0 es, probablemente, la referencia que más claramente busca una cosa: sonar a Tanqueray en cuanto acercas la copa. La marca trabaja con los botánicos clásicos asociados a su estilo (enebro, cilantro, angélica y regaliz) y construye un destilado sin alcohol que se reconoce por un rasgo muy concreto: el enebro aparece brillante y limpio, con un fondo cítrico que recuerda a lima y limón, y una pequeña redondez que evita la sensación acuosa.
En nariz, Tanqueray 0.0 es directa: enebro resinoso, cítrico fresco y un matiz herbal que da la impresión de “perfume de ginebra” real. En boca, si se prueba sola, se percibe ligera (inevitable en 0.0), pero sorprende porque el conjunto no se desarma: el enebro sostiene, el cítrico ilumina y el final deja un recuerdo seco con un punto dulzón muy discreto, típico del regaliz.
Qué aporta en un combinado
Tanqueray 0.0 funciona especialmente bien cuando buscas un botanical-tonic clásico, vertical, equilibrado, sin inclinaciones excesivas hacia lo cítrico ni hacia lo herbal. Es una base muy fiable para quien quiere “lo de siempre” pero 0.0, y es también una buena referencia para comparar, porque se sitúa en el centro del estilo.
Cómo “suena” en copa
- Primer plano: enebro y cítrico verde.
- Segundo plano: notas secas y herbales, con redondez sutil.
- Final: medio, limpio, con sensación de orden.
Gordon’s 0.0: el enebro manda, la experiencia es seca y franca
Gordon’s, incluso en su versión con alcohol, se entiende como una ginebra de corte clásico, con un enfoque muy reconocible: enebro y sequedad, sin demasiada ornamentación. Su versión 0.0 respeta esa lógica. No pretende ser sofisticada en matices florales; busca ser directa.
En nariz, Gordon’s 0.0 da un enebro claro, con un toque cítrico moderado y un fondo especiado suave. En boca es más seca que otras 0.0: se percibe un amargor ligero que aporta estructura (algo muy útil cuando no hay alcohol), y el conjunto es menos “redondo” que Tanqueray, pero más cortante, más “tónico-friendly”. Dicho de forma simple: se lleva bien con la quinina porque no intenta competir con ella.
Qué aporta en un combinado
Gordon’s 0.0 es ideal para quien quiere un botanical-tonic seco, clásico y sin concesiones, y para quienes disfrutan de tónicas con presencia amarga. También es una buena opción si se busca un combinado que acompañe comida (aperitivo, tapas) porque su perfil seco limpia el paladar y no carga la boca.
Cómo “suena” en copa
- Primer plano: enebro contundente.
- Segundo plano: cítrico leve y especias discretas.
- Final: seco, breve, con sensación de limpieza.
Beefeater 0.0: el cítrico toma el timón y el resultado es muy aromático
Beefeater es, por naturaleza, una London Dry donde el cítrico juega con fuerza (naranja y limón, con enebro). Su versión 0.0 sigue esa firma: es una de las referencias sin alcohol que más claramente “perfuman” la copa, y eso es una ventaja enorme cuando trabajamos sin etanol. En nariz se siente un golpe cítrico notable, casi de piel recién exprimida, con enebro presente, y un fondo más terroso/especiado que da profundidad.
En boca, Beefeater 0.0 ofrece una experiencia especialmente agradecida en combinados porque el cítrico empuja y la copa queda expresiva incluso con tónica. El resultado suele percibirse más “vivo” que otras 0.0, con un final limpio y refrescante, y una sensación de sequedad bastante fiel al estilo original.
Qué aporta en un combinado
Beefeater 0.0 es la elección natural para quien quiere un botanical-tonic aromático, de cítrico marcado, con una sensación muy “de bar” incluso sin alcohol. Es también una referencia magnífica para quienes disfrutan con garnish cítrico (naranja, limón) porque el propio destilado ya habla ese idioma.
Cómo “suena” en copa
- Primer plano: naranja/limón y enebro.
- Segundo plano: especias y matices terrosos que sostienen.
- Final: limpio, aromático, con persistencia media.
Elegir entre las tres: la decisión práctica (sin tecnicismos)
Si tuviera que resumirlo para un lector que está a dos clics de comprar, lo diría así:
- Tanqueray 0.0: para quien busca un 0.0 equilibrado y canónico, el punto medio que suele gustar a casi todos.
- Gordon’s 0.0: para quien quiere sequedad y enebro, un perfil directo que no empalaga y funciona muy bien como aperitivo.
- Beefeater 0.0: para quien quiere aroma y cítrico, una copa que “huele a gin-tonic” con facilidad.
La clave invisible: por qué en 0.0 la tónica decide más que nunca
Con alcohol, la ginebra sostiene parte del peso del combinado por sí sola. En 0.0, la tónica se convierte en coautora: define textura, burbuja, amargor, dulzor y, en muchos casos, incluso la longitud del final. Por eso, aunque aquí no vamos todavía a analizar tónicas en profundidad (eso será en la quinta entrega), conviene dejar un principio claro:
- Si la tónica es muy dulce, puede “aplanar” una 0.0.
- Si la tónica es muy amarga, puede eclipsarla si el destilado no tiene estructura.
- Si la tónica tiene botánicos (romero, cítricos, lemongrass), puede mejorar una 0.0… o deformarla.
Esta es la razón por la que en las próximas entregas iremos ampliando el mapa sensorial: no basta con saber “qué ginebra 0.0 es”, sino qué ginebra 0.0 es para su tónica y su gusto.
Ya tenemos el trípode clásico. En la siguiente entrega cambia el registro: entramos en dos perfiles donde el carácter no se juega tanto en el enebro, sino en el cítrico protagonista y en la suavidad redondeada. Es decir: Tanqueray Sevilla 0.0 y Seagram’s 0.0. Dos maneras de entender el 0.0 desde el placer inmediato, más luminoso y menos seco, sin perder el hilo conductor de la serie: construir combinados sin alcohol que sean realmente disfrutables.
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